Con el paso de los años, los pilares de nuestros edificios se ven afectados por diferentes fenómenos físico - químicos, corrosión de las armaduras o diferentes tipos de fisuración de índole muy variada. Por suerte hay varios indicadores que nos permiten diagnosticar que algo no funciona bien. El indicador más claro son las fisuraciones visuales que los propios usuarios del inmueble pueden apreciar. En la mayoría de casos, una vez detectadas estas fisuraciones, es conveniente que un técnico realice un diagnóstico del estado de nuestros pilares mediante una cata y un informe técnico para poder dar un veredicto de  la reparación necesaria en cada caso. Dependiendo de la reparación, la intervención y el coste de la misma puede variar mucho.

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